México y Canadá blindan relación previo a revisión del T-MEC
México y Canadá aceleran el fortalecimiento de su relación económica y política antes de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para mediados de este año, en un contexto marcado por la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha impuesto tarifas incluso a socios del acuerdo regional.
Durante una misión comercial canadiense realizada en Ciudad de México hasta el 20 de febrero, encabezada por el secretario de economía, Marcelo Ebrard, y el ministro responsable del comercio de Canadá, Dominic LeBlanc, participan unos 400 líderes empresariales y 240 organizaciones en más de 2.000 encuentros de negocios, según informó el gobierno mexicano.
La presidenta Claudia Sheinbaum descartó el martes un escenario alternativo ante una eventual cancelación del tratado, como ha manifestado Trump. “Más que plan B, estamos fortaleciendo la relación con Canadá”, subrayó en su conferencia matutina. Y fue enfática: “el T-MEC va a permanecer, puede haber algunas modificaciones, pero va a permanecer”.
La mandataria insistió más tarde: “Entonces, se fortalece la relación México-Canadá, pero eso no quiere decir que no vaya a existir el tratado. Como lo he dicho varias veces, el T-MEC va a permanecer, va a haber a lo mejor algunas modificaciones, pero va a permanecer porque es beneficioso”.
Más allá del comercio
En el marco de la visita, ambos gobiernos anunciaron el desarrollo de un plan de acción bilateral que contempla la reducción de trabas regulatorias, el impulso a inversiones privadas y el fortalecimiento de cadenas logísticas en sectores estratégicos como minería, infraestructura, minerales críticos, farmacéutica, inteligencia artificial y nuevas tecnologías.
Ebrard destacó un cambio en la naturaleza de los flujos de capital: “Ya no es sólo inversión canadiense en México; empieza a haber inversión mexicana en Canadá. México ya no quiere seguir sólo produciendo minerales; queremos procesarlos también”, dijo, citado en Infobae.
En enero, Fresnillo plc concretó su primera incursión fuera de México al adquirir la canadiense Probe Gold Inc. por aproximadamente 770 millones de dólares canadienses (unos US$560 millones). Con esta operación, la minera mexicana toma el control del proyecto aurífero Novador en Quebec, el cual cuenta con recursos estimados de 10 millones de onzas de oro y un potencial de producción superior a las 200.000oz/a durante más de una década, según detalla el comunicado oficial en Industrias Peñoles.
En redes sociales, el funcionario mexicano agregó: “Este año haremos visita recíproca a Canadá. El Plan de Trabajo conjunto avanza”. También enfatizó: “El comercio bilateral entre Canadá y México creció 12 veces en sólo tres décadas. A partir de ahora, lograremos que crezca aún más”.
Del lado canadiense, LeBlanc enmarcó la misión en la necesidad de robustecer la región frente a un entorno global incierto. “La sólida y duradera asociación entre Canadá y México es fundamental para la fortaleza de la economía norteamericana. Esta misión comercial se basará en esa fortaleza al profundizar nuestra colaboración en sectores clave y demostrar lo que sabemos que es cierto: Canadá tiene lo que el mundo necesita. Juntos, haremos de Norteamérica la región económica más competitiva, resiliente y próspera del mundo”.
En un tono más estratégico, añadió que ambos países deben prepararse para los “momentos difíciles que nos depara el siglo XXI”, y sostuvo que “podemos hacer mucho más en comercio, en inversión y en seguridad”.
Seguridad y negocios
La agenda incluyó cooperación en seguridad, en un contexto sensible tras el secuestro de diez mineros mexicanos que trabajaban para la empresa canadiense Vizsla Silver en Sinaloa, de los cuales al menos cinco ya fueron encontrados sin vida.
LeBlanc abogó por fortalecer los vínculos entre agencias de seguridad y organizaciones militares. “Si queremos que las inversiones y los empresarios sigan creciendo, ellos necesitan ver al gobierno trabajando en prioridades como esa (la seguridad)”, afirmó.
Ebrard consideró que puede ser “sano” e “inteligente” incluir la seguridad en las discusiones bilaterales y reiteró que la prioridad mexicana es frenar radicalmente el tráfico de armas.
La presidenta Sheinbaum informó que el lunes representantes de la Camimex se reunieron con el gabinete de Seguridad, pero la cámara no respondió de inmediato a una solicitud de BNamericas de los detalles del encuentro.
Diversificación ante la incertidumbre
El acercamiento bilateral ocurre cinco meses después de la reunión entre Sheinbaum y el primer ministro canadiense Mark Carney, en la que definieron un plan de acción 2025–2028, y en medio de una revisión del T-MEC que se anticipa compleja por la postura comercial de Washington.
Si bien Estados Unidos sigue siendo el socio primordial para ambos países, la señal política de México y Canadá apunta a blindar la relación bilateral como ancla regional frente a eventuales tensiones con la Casa Blanca.
Los datos comerciales reflejan una relación en expansión: el comercio bilateral se ha multiplicado por 12 desde la entrada en vigor del TLCAN en 1994 y superó los US$56.000 millones en 2024. En 2025, México exportó a Canadá US$22.169 millones, un alza interanual de 17,3%, mientras que sus importaciones desde ese país sumaron US$12.556 millones, una caída de 3,9%.
Para México, el refuerzo del vínculo con Canadá también encaja en una estrategia más amplia de diversificación comercial hacia mercados como India, Brasil y la Unión Europea, según expuso Sheinbaum.
“Queremos que haya más inversiones de empresas canadienses en nuestro país… y de empresas mexicanas que tengan inversiones en Canadá”, enfatizó la presidenta.
En el trasfondo, la revisión del T-MEC no solo será un examen técnico del acuerdo, sino una prueba política sobre la viabilidad de la integración norteamericana bajo un entorno más proteccionista. Ante ese escenario, México y Canadá parecen apostar por una coordinación más estrecha para negociar desde una posición de mayor convergencia, buscando preservar un tratado que ambos consideran estratégico y “beneficioso”, aun si enfrenta ajustes en su arquitectura.